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Carlos Hernández: Visión humana

Carlos Hernández, entusiasta, desinteresado y fiel practicante de la fotografía para informar, ejemplar fotoperiodista que con el pasar de los tiempos ha marcado pauta en varias ocasiones con su trabajo. Los comienzos de Carlos en la fotografía, fueron desde muy temprana edad. Todo empezó con una “Cámara Fiesta de Kodak”, que le regaló su padre y fue entonces cuando despertó en él eso que hoy lo hace levantarse cada día.

Al llegar al bachillerato, entra en un club de fotografía donde descubre que el fotoperiodismo era su vocación, ya que semanalmente, en la cartelera escolar, publicaban todo al respecto sobre la secundaria, ya estaba trabajando en su primer diario. En ese club, “que tenía laboratorio y cuarto oscuro, aprendí los rudimentos de la fotografía analógica o química, la del rollito y el revelado”.

Con el pasar de los años, Carlos despega su carrera y comienza a trabajar en periódicos de provincia, sobre todo de Guárico y Aragua. Cuando decide volver a vivir en Caracas, ahí entra a trabajar, El Diario de Caracas. “El Diario influyó grandemente mi forma de hacer fotoperiodismo”. Asegura que eran “cazadores”, ya que, para él y sus colegas, la fotografía informaba más que la notica misma.

Luego, en El Universal, donde aún conserva buenos amigos, fue partícipe de cosas muy importantes, en la transformación de ese medio que era el más antiguo y tradicional del país sobre el rol de la fotografía en las noticias. Afirma que no fue fácil, pero “impusimos muchas veces nuestros puntos de vista”. Gracias a la amplia variedad de edad y orígenes de los fotógrafos involucrados.

“No sé si mis trabajos han sido reconocidos o no, y ciertamente eso no es importante”. Con estas palabras, el fotógrafo hace referencia a la pasión que siente por la labor que lleva a cabo. Lo que importa para él es hacer fotos. Contar historias. Si son reconocidas o no, será por la importancia de la historia y las fotos contadas. Sin embargo, existe un par de fotos las cuales le han brindado satisfacción a Carlos, por ejemplo, una foto de Carlos Andrés Pérez en su celda, la única que le tomaron en prisión, el expresa que para ese momento “fue un tubazo, como decían antes”.  Otra foto fue la de CAP con Bush padre, que se ganó una mención en un premio de periodismo de El País, el Ortega y Gasset. “Fue a parar ahí porque me convencieron, unos amigos de enviarla a concurso”, comenta Hernández.

Unos de sus trabajos más fuertes, trata sobre los sobrevivientes del Pran Franklin Masacre, los presos que se le escaparon de la PGV, y que, con el permiso de la Dirección de Prisiones, Carlos pudo fotografiarlos cuando los trasladaban a otros penales, nos dice que “solo me dieron permiso por 29 minutos, en dos días seguidos”. Son esas fotos las cuales se empeña en mostrar, para que se conozca esa realidad absurda de las cárceles venezolanas.

En la actualidad Carlos no desempeña su profesión como fotoperiodista, pero no deja de publicar sus fotografías en su cuenta de Instagram @photo194, por su edad se le dificultaba salir porque estaba en el grupo de riesgo del COVID-19, pero cada vez que salía de casa aprovechaba para realizar algunas fotos. Pudo documentar a través de imágenes algunos aspectos mientras se encontraba en cuarentena “por la ventana de mi casa, me dedique a fotografiar a mis vecinos a la hora del aplauso de las 8pm”. Después de que Madrid paso a fase 2 por la pandemia, Carlos se propuso a salir y realizar fotografías de la nueva realidad que se vive “me dediqué a fotografiar al grupo humano que más riesgo y más víctimas tiene: Los mayores. Cada día sale para ir documentado cada aspecto del COVID-19. Hasta los momentos solo desea seguir retratando aquellas personas vulnerables y que forman parte de los grupos de riesgo por la pandemia.