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Celebra y reivindica el 5 de julio

Las redes sociales nos sirven a los venezolanos para hacer catarsis, para copiar y pegar mensajes, para ser vínculo afectivo, para establecer una opinión y multiplicarla con o sin sentido. Hoy, 5 de julio, leo a muchos –que están dentro o fuera del país- afirmando que este día no hay nada que celebrar. Desde mi punto de vista, un error.

La aplastante realidad no ha podido borrar el auténtico legado histórico que permite, aún, señalar al 5 de julio de 1811 como una fecha clave para nosotros. Con aquellas firmas, llenas de civilidad, el país comenzó a caminar una senda que muchos han querido desviar, pero que precisamente por la importancia de la memoria histórica y su impronta, no han podido.

El empeño de la colonización es insistente, sobre todo en estos tiempos, en los que hay una entrega abierta a la sumisión de parte de quienes detentan el poder. Pero ni los nuevos colonizadores, ni mucho menos los que han querido borrar con barbarie la civilidad de los precursores de la auténtica independencia civil, han podido con nuestra memoria histórica – esa que es bastante más fuerte que la de corto plazo, que la que se deja manipular por una caja de migajas, o una promesa de obligatorio incumplimiento.

Reivindicar el 5 de julio de 1811 podría ser un paso para comprender que los venezolanos nos dimos una independencia, con sus derechos y deberes. Que los venezolanos nos establecimos como nación y que, así como en aquel tiempo hubo voluntad de cambio y defensa, como hubo heroicidad para enfrentar los desmanes, atrocidades, imposiciones, toca ahora de nuevo, en atención a los postulados independentistas que corresponden hoy, hacer lo propio.

El 5 de julio de 1811 se firmó un acta. Que esa acta inspire y motive. No celebrarla, sería un punto más a favor de la barbarie enquistada.

Los símbolos son extremadamente importantes. Ojalá que las redes sociales, que tanto nos han aportado a los venezolanos, no nos conduzcan a la eliminación de esos símbolos reales, concretos, valederamente históricos.