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Del periodismo a la medicina veterinaria

O cómo la inmigración me llevó a realizar mis sueños de la infancia

Desde que era una niña y empecé a pensar en lo que iba a estudiar como carrera universitaria, Medicina Veterinaria era mi opción. Mis dos padres eran doctores de humanos y yo también quería ser doctora… pero de animales.

Cuando llegó el momento de inscribirme en la Universidad, cumplir mi sueño de estudiar Veterinaria implicaba mudarme de ciudad, y era algo que no estaba dispuesta a hacer en el momento. Irónicamente, mudarme de país fue lo que me abrió la oportunidad de cumplir el sueño que tuve desde pequeña.

En mi Venezuela natal, fui a la escuela de periodismo por recomendación de mi abuelita, que cuando vio mis dudas con relación a mi futuro profesional me aconsejó estudiar Comunicación Social, “una carrera bonita y apropiada para una mujer” según sus sabias palabras. Conocía mi abuela, profundamente, mi personalidad extrovertida y naturaleza curiosa, dos elementos que sin duda la llevaron a concluir que el Periodismo sería una carrera apropiada para mí.

Así me embarque en mis estudios de Comunicación Social con mención  en medios impresos. No se equivocó mi abuela en su sabio consejo, ser periodista, específicamente reportera, fue un trabajo inolvidable, que me dio en pocos años una experiencia profesional y de vida que creo que muy pocas carreras pueden ofrecer.

Mi desempeño como periodista  me llevó a trabajar en prensa, radio y televisión, entrevistando y conociendo todo tipo de personajes. Puedo afirmar, que empecé mi carrera profesional desde la cima, Ser reportera era mi objetivo desde el día que empece a estudiar en la UCAB.  Así me lo recordó , recientemente, una compañera de la universidad, cuando me dijo que entre sus memorias de estudiante está el momento cuando nos presentamos por primera vez ante la clase y yo dije fuerte y claro, “yo voy a ser periodista de televisión”.

Como reportera de Radio Caracas Televisión

Luego vino el matrimonio y mi primer hijo, un post-grado en Comunicación Organizacional y la transición al Periodismo Corporativo y de Relaciones Publicas. Durante esta etapa, la experiencia y relaciones acumuladas durante los años de reportera en la calle adquirieron otro valor estratégico y fundamental para afianzar mi carrera.

Venezuela se hundió en una crisis política y económica de la que aún no se avizora una salida y frente a esa realidad, muchos profesionales empezamos un éxodo obligado a distintas partes del mundo.  Mi esposo tuvo una oportunidad en Miami y sin planearlo, pensarlo o siquiera imaginarlo como una posibilidad en mi vida, llegue con 2 maletas a los Estados Unidos en Noviembre del 2003.

Decir que la inmigración no es fácil es una obviedad.  Ni siquiera para alguien como yo, que lo hizo por decisión propia y ha tenido una experiencia positiva y enriquecedora es un proceso libre de obstáculos y un profundo duelo. Dejar atrás una vida profesional de logros y tus vínculos familiares no es fácil, punto.

Al principio mi profesión y carrera como periodista quedaron suspendidas hasta que el proceso migratorio me llevará de H4, (visa de acompañante) a residente y la posibilidad de un permiso de trabajo y el ansiado número del seguro social. La pausa profesional me abrió el tiempo y espacio para  estudiar más inglés y ser mamá por segunda vez. Regresar a trabajar se veía cada vez como una posibilidad más lejana. Sin embargo mi experiencia y valor profesional estaban intactos y durante unos años ayudé con las relaciones publicas de la pequeña empresa para la que trabajaba mi esposo, que para esa época estaba en pleno crecimiento.

Más cambios estaban en el horizonte, mi esposo cambió de trabajo y yo quedé desempleada, mi hijo mayor ya se iba a la universidad y mis labores de transporte escolar, actividades extracurriculares de los niños y  supervisora de tareas se cortaban a la mitad. El nido se quedaba medio vacío y el tiempo libre se multiplicaba. Era el momento de buscar algo nuevo que hacer.

Actualice mi resumé y apliqué a varios trabajos que se ajustaban a mi perfil, asistí a entrevistas personales y tuve otras telefónicas pero nada se concretó. En ese momento pensé en buscar otras opciones y retomé mi sueño de la infancia de trabajar con animales. Hice una búsqueda de internet para encontrar un programa de Técnico en Veterinaria y para mi suerte acaban de abrir una escuela cerca de mi casa y el horario era conveniente. Sin dudarlo me atreví al cambio y luego de trámites, entrevistas y papeleo regresé a la Universidad para iniciar una nueva carrera.

Los dos años que toma obtener un “Associates Degree” en los Estados Unidos pasaron rápidamente y cuando cursaba el ultimo semestre de la carrera una de mis profesoras me recomendó para hacer una entrevista en mi actual lugar de trabajo. También en la Universidad ofrecen servicios de ayuda para colocación de empleo, que son útiles y efectivos, pero en mi caso no fue necesario hacer uso de ellos.

Fue así como con voluntad y debo admitir, un poco de suerte, cambié de profesión, para empezar de cero, otra vez, en un campo de trabajo completamente distinto al que estaba acostumbrada, y en un idioma que no era mi lengua natal, lo hice y estoy profundamente orgullosa de ello!.

Ser reportera, como lo dije previamente,  te da una experiencia profesional y de vida que no se compara con nada. Todo ese entrenamiento y aprendizaje lo uso cada día en mi nuevo trabajo. Cuando recibo un paciente, lo primero es hacer la historia clínica, que se parece bastante al periodismo investigativo, debes “entrevistar” al cliente, para obtener la mayor cantidad de detalles e información y ayudar al Doctor en el proceso de diagnosticar la enfermedad de un paciente que no puede hablar ni explicar donde le duele o como empezó a sentirse mal.

Al final de la consulta debo “traducir” para el cliente lo que el Doctor quizo decir en su jerga, algo que los periodistas hacemos día a día cuando entrevistamos a un economista, un científico, un ingeniero o un abogado y luego debemos escribir una nota que pueda entender  el público general. Todo esto lo hago con mi ingles, que no es “perfecto” pero lo suficientemente fluido para entender y explicar la compleja terminología médica.

Ya tengo tres años trabajando para una Doctora en Medicina Veterinaria, que es especialista en Oftalmología, y no me deja de asombrar, que formó parte de un equipo sumamente especializado que se desempeña en un área que siempre está en constante avance y presenta retos y aprendizajes nuevos con cada caso.

Ser inmigrante implica aceptar el cambio en una dimensión que solo el que lo ha experimentado lo puede entender. Si mi testimonio y experiencia pueden servir para animar a cualquier colega o compatriota que está en el mismo caso que yo estaré más que agradecida.

No debería terminar con un lugar común, es un pecado capital en el periodismo, pero esta frase hecha me encanta y  me parece un excelente consejo para atrevernos al cambio, “dar el primer paso no te lleva al lugar a donde quieres ir, pero te saca del lugar en donde estabas”.