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Proyecto Cumbre: El reencuentro

Proyecto Cumbre cumplió 20 años de haber conquistado la cima más alta del mundo, la del Everest. Este domingo, entre anécdotas y recuerdos, sus miembros: Martín Echevarría, Marco Cayuso, Carlos Castillo, Carlos Calderas y Marcus Tobía, revivieron, en un viaje en el tiempo, parte de lo que fue aquello, y de lo que sigue siendo para un puñado de venezolanos que sigue apostando por la planificación, la disciplina, el entrenamiento, la constancia, el trabajo en equipo y en definitiva, por el logro de los objetivos propuestos.

La cita se cumplió a un clic, puesto que el reencuentro fue a través de la plataforma Zoom. Como hace 20 años, la logística estuvo a cargo de Andrea Herrera, periodista que sin escalar, ni sufrir los estragos del frío, o la ceguera de montaña, asumió la tarea de respaldar a todos los medios para que tuvieran la noticia al momento, con todos los detalles.

El equipo estuvo puntual, y con ellos, dos grandes, dos personajes clave en el andamiaje de toda esta historia de cumbres y retos: José “Pepe” Dopico y Alfredo Autiero. Ellos también hacen cumbre cada día, con su esfuerzo, con mística, con su voluntad.

Allí, en la cita, también estuvo Frida Ayala, compañera, amiga, esposa y albacea del legado de José Antonio Delgado, quien conquistó el Everest, otros siete ocho miles, y ayudó desde su visión a que miles de venezolanos, conquistaran sus propias cumbres.

También acudieron periodistas que hace más de 20 años descubrieron que este tipo de historias de éxito, de superación, de reto continuado, de exigencia, hacían bien a la sociedad. Estuvieron los patrocinantes de entonces (Polar, CANTV, Unicasa) y los de ahora, como para remarcar que todo es posible si se cuenta con apoyo, y en perspectiva distinta, que si se trabaja con dedicación y con resultados, los apoyos pueden llegar.

Fue un momento distendido, divertido, con historia, que comenzó a principios de los 90 y que solo 10 años después fue que comenzó a hacer ruido. Fue un momento para revivir emociones y replantearse los retos, aunque haga frío, aunque la respiración falle, aunque la vista se nuble. (No son metáforas, eso pasó).

Proyecto Cumbre sigue vigente. Quizá no se planteen -en grupo- una nueva expedición a las cumbres más altas, a los polos, o a Groenlandia, pero siguen retando a la sociedad.

En 20 años, Proyecto Cumbre tiene una Venezxuela qué mostrar. Tiene la diversidad, el manejo del liderazgo, la vivencia y la experiencia. Tiene la capacidad de convertir las experiencias de terceros, en una versión venezolana exitosa, tiene esa esencia vernácula que hace posible que cada paso cuente, que cada impulso vale para animar, para avanzar.

No son héroes. No son superhumanos. Son unos venezolanos, hoy -como muchos- dispersos por el mundo, que han vivido con intensidad cada paso dado, cada bocanada de aire. Este domingo, como aquella mañana de mayo de 2001, gracias a Proyecto Cumbre: “La montaña abrió la ventana” (Para el reencuentro).