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Sonia González: La fuerza de la pasión

Ella siempre ha sido energía vital transformadora. Es capaz de convertir a una bolsa de plástico en un personaje que se mueve, siente y comunica. Hilos, alambres, periódicos, telas y pegamento pueden transformarse en un señor de edad que camina con dificultad y transmite ternura. Hace magia con las manos. Construye – ese quizás es el verbo que más la define- y transforma. Como si fuera Dios, otorga vida a lo inanimado.

Sonia González nos cuenta en este primer Inciso sobre la influencia de su familia por el tema cultural, su acercamiento a las tablas gracias al Teatro Tilingo y la decisión temprana y firme de dedicarse a esta profesión de crear atmósferas reales desde el teatro de títeres.

La otra fuerza que la impulsa es el optimismo. Ella siempre cree en algo que será posible. Y esa fe inquebrantable la lleva a caminar territorios desiertos, montañas dificilísimas de subir, espacios agrestes, para siempre llegar a la meta. Porque la constancia -un valor maravilloso que no solo tiene, sino que contagia a otros – la acompaña en todos sus pasos. Es por lo que siempre he creído que ella llegará a cualquier lugar a dónde quiera ir.

En este segundo Inciso, Sonia González cuenta de su viaje a Italia para acercarse más a los fundamentos del teatro de títeres. Allá, funda Teatro Naku.

Cuando era niña, nos dijo un día que haría un pastel de sandía. “Nunca he escuchado de un pastel así” le dijo mi mamá. Y ella hizo un pastel delicioso de sandía. Les cosió vestidos a sus muñecas. Aprendió a ordeñar vacas, a hacer queso, a competir en carreras de caballos. Y se fue a Italia a vivir a sus veintitantos años, sin más recursos que los que consiguió vendiendo títeres en las afueras del Ateneo de Caracas. Allí vivió siete años, aprendió de una compañía antiquísima y fundó su propia agrupación de teatro. Regresó a Venezuela, hizo programas de televisión, canciones, libros y obras de teatro que la gente aún recuerda. Y ahora decidió vivir en México, traerse a su familia y arrancar de cero. Hoy hace títeres miniaturas que muestra en pequeños teatros personalizados para tres o cuatro personas. Dentro de unos años, la veremos en giras llevando su arte a los rincones de ese país maravilloso o produciendo una serie de televisión. Todo es posible.

En este tercer Inciso, Sonia González habla un poco del tránsito en su carrera. Teatro Naku como centro y la creatividad como hilo conductor.

Creativa, es otra palabra que la define: no solo al crear objetos con vida propia, al escribir obras, guiones o poesía, sino al resolver problemas y buscar cauce a sus ideas.

Esa es Sonia González: ha escrito libros de cocina como si fueran poemas y de poesía como si fueran deliciosas recetas. Ha superado el cáncer de mama, al tiempo que escribió un blog narrando día a día el torbellino de sentimientos que atravesó.

En este cuarto Inciso, Sonia González nos cuenta de sus planes actuales, series de TV, y la manera como ha enfrentado sus múltiples procesos migratorios.

Y, además, es mi hermana, casi mi gemela. Nos llevamos escasos 11 meses, fuimos una con la otra, uña y carne, como dicen. En una época, nos leíamos el pensamiento. Escribimos juntas nuestras memorias cuando cumplimos treinta años. Ha sido de mis mejores amigas.

Sonia González, movida por la pasión, llegará lejos. Yo estaré aplaudiéndola, porque se lo merece.